Hay rostros que cruzan la ciudad
Como una línea más en el paisaje
Con miradas perdidas al pasar
Y fachadas que en el tiempo son anclaje
Con tanta belleza por observar
Capturo y saboreo instantes
Lo suficiente para una vida imaginar
Y sencillas preguntas formularme
¿Quién es ese hombre
Que al ajedrez juega?
Parece feliz aun siendo pobre
Con su mirada atenta
Que el tiempo congela
Quizás podría ser
Un jugador con nombre
Extrañamente sonríe al amanecer
Quizás ha descubierto el secreto
El del roble que se erige discreto
El de la niña que ríe
Y el del anciano que contempla la tarde
La mujer que perdida se encuentra
O el rayo que se filtra cobarde
Todos llevan una historia
Quizás no se pueda capturar
El alma no reside en la memoria
Sino en tu ser poder encontrar
Por las apariencias
A veces creemos leer el mundo
Pero todo va más allá
El eco del ser es mas profundo
Y esas apariencias
Son caprichosos narradores
Que tornan tu mirada
A una superficial y sin valores
Pues el hombre trajeado
Que parece acabar de reírse
Puede estar en cambio apenado
Quizás acabe de despedirse
De alguien que el viaje ha abandonado
Y el mismo que parece derrotado
Ese que crees triste
Puede el tesoro de la paz haber encontrado
Miramos intentando entender
Pero la fotografía
Ha venido para preguntas hacer
Como una poesía
Que el tiempo intenta detener
Y esa fachada que observa
Que dibuja historias
Las marcas del pasado conservan
Como cicatrices de la memoria
Cada grieta en la estación
Cada sombra de una despedida
Cada paciente rincón
O un reflejo en el agua tranquila
Porque detrás de cada rostro y calle
De cada silencio que emergía
Detrás de cada instante
Ahí, hay poesía













































