abbanza y progresismo

Cuando presenté abbanza, varias personas me cuestionaron la idoneidad de añadir el término “progresista” a la visión del proyecto, por las connotaciones y asociaciones que tenía. En cambio, para mí no cabía un abbanza que no fuera ligado a ese término y tras estos meses, me gustaría desarrollar el porqué es importante.

Para mí, progresismo son esos pensamientos y acciones que hacen que las personas se sientan más acogidas, más dignas, más integradas, más amadas, más cuidadas, más humanas.

Es el concepto que hace la sociedad más solidaria, más empática, más educada, más respetuosa, más justa, más diversa y también más responsable y cuidadosa con el planeta y con todos los seres y especies que lo habitan. Una sociedad que explora y abraza la maravillosa capacidad y diversidad del ser humano, abriéndose a aprender y comprenderle mejor. No comprendo cómo ese término puede cuestionarse por parte del cristianismo.

Porque cuando tuve hambre, ustedes me dieron de comer; cuando tuve sed, me dieron de beber; cuando tuve que salir de mi país, ustedes me recibieron en su casa; cuando no tuve ropa, ustedes me la dieron; cuando estuve enfermo, me visitaron; cuando estuve en la cárcel, ustedes fueron a verme.” Y los buenos me preguntarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te dimos de comer? ¿Cuándo tuviste sed y te dimos de beber? ¿Alguna vez tuviste que salir de tu país y te recibimos en nuestra casa, o te vimos sin ropa y te dimos qué ponerte? No recordamos que hayas estado enfermo, o en la cárcel, y que te hayamos visitado.” Yo, el Rey, les diré: “Lo que ustedes hicieron para ayudar a una de las personas menos importantes de este mundo, a quienes yo considero como hermanos, es como si lo hubieran hecho para mí.”

MATEO 25:35-40 TLA

¿Progresismo? No gracias, soy Cristiano D.O.P.

Soy consciente de que, para muchas personas, cristianos incluidos, lo esperable es que los conceptos cristiano y progresista, no vayan de la mano, sean poco menos que antónimos. Soy consciente de que, dentro del catolicismo, los papas como Francisco o el actual León, los cuales en ocasiones han tenido palabras, opiniones u actos con ligero tinte progresista, han sido ilegitimados por muchos y tachados incluso de anticristos por algunos sectores de católicos con Denominación de Origen Protegida y pedigrí, siendo más papistas que el papa, como se dice coloquialmente.

Atan cargas tan pesadas que es imposible soportarlas, y las echan sobre los hombros de los demás, mientras que ellos mismos no quieren tocarlas ni siquiera con un dedo.

MATEO 23:4 DHH

Pero... ¿Cómo no...?

Como cristiano, ¿cómo no denunciar públicamente el genocidio, y definirlo como tal, en Gaza por los sionistas israelitas y estadounidenses, con el silencio cómplice o discreta condena, del resto de países? ¿Cómo no apoyar y ser parte de las marchas que apoyan a Palestina? ¿Cómo ser equidistante? ¿Cómo orar por la paz como concepto abstracto, sin concretar para no posicionarse? ¿Cómo orar por la paz, votando y pensando en la guerra?

¿Cómo no asquearse del machismo, del dominio del hombre sobre la mujer y de los asesinatos regulares y cotidianos de las mujeres? ¿Cómo no ser feminista? ¿Cómo ser contrario reaccionario y defender un concepto de masculinidad que poco tiene de tal?

¿Cómo ser cristiano y respaldar políticas de partidos, que incluso se denominan católicos y cristianos, pero que chocan frontalmente con la más básica esencia del cristianismo, el derecho internacional o los derechos humanos? ¿Cómo aceptar como cristiano políticas homófobas y xenófobas? ¿Cómo ser la mano que señala y expulsa y no la que abraza y acoge?

¿Qué sociedad cristiana es esa que se deja en manos del capitalismo voraz y deshumanizador, el acceso a la sanidad, vivienda, educación, servicios y recursos básicos que dan una mínima dignidad a las personas; privatizando y acotando a “privilegio” lo esencial y básico? Sociedad que usa términos como meritocracia para evaluar y juzgar la posición de cada cual. Realmente, si crees en estos términos, ¿tú te ves realmente merecedor y digno? ¿Estás seguro de que la meritocracia ha sido real y justa contigo o con las personas menos favorecidas?

¿Cómo juzgar y no aceptar la creatividad infinita de Dios? ¿Cómo acotar el amor, como no dejar amar a toda persona creada por Dios? ¿Cómo juzgarles y torturarles para intentar hacerlos a nuestra limitada imagen y semejanza y no a la del Infinito Amor que es Dios? Si Dios creó el día y la noche, también el amanecer, el mediodía y el anochecer, que abarcan un increíble y bello crisol de matices.

¿Cómo juzgar a otros hermanos, que, desde otros puntos de la amplia geografía del mundo, desde muy distintas culturas y contextos, creen e intuyen a Dios de diversos modos y formas?

¿Cómo justificar y dar apoyo a autoritarismos e idolatrías fascistas? ¿Cómo pensar que los autodenominados reyes y elegidos, los Nabucodonosor contemporáneos cómo Trump, son instrumentos de Dios y que sus atrocidades son profecía y palabra de Dios? ¿Cómo ser tibio, defensor o añorar los oscuros años del franquismo, evitando definirlo como dictadura fascista? y ¿cómo no avergonzarse con la posición de la iglesia institucional católica en aquella tesitura?

¿Cómo no comprender y compartir incluso el rechazo y la indiferencia de las personas hacia una iglesia manoseada, pervertida, repleta de dogmas, jerarquías, juicios, luchas de poder, ornamentada hasta el exceso e instrumentalizada? Una iglesia que pone cargas a las personas, las cuales ni ella soporta. ¿Cómo no escandalizarse con la dinámica de ocultar los abusos sexuales, en gran parte a menores, dentro de las iglesias y ser laxos con las medidas?

Cuando levanten las manos para orar, no miraré; aunque hagan muchas oraciones, no escucharé, porque tienen las manos cubiertas con la sangre de víctimas inocentes.

ISAÍAS 1:15 NTV

Así que ¡escuchen! Oigan las protestas de los obreros del campo a quienes estafaron con el salario. Los reclamos de quienes les cosechan sus campos han llegado a los oídos del Señor de los Ejércitos Celestiales.

SANTIAGO 5:4 NTV

Baja a Dios de las nubes

Por otro lado, ¿cómo no ver a Dios presente en tanta gente que alza la voz o una pancarta o una bandera a favor, por ejemplo, de Palestina y el final del genocidio?

¿Cómo no ver a Jesús en esas personas expulsadas de la estructura eclesial por su orientación sexual o señaladas por su estado civil? ¿Cómo no ondear una bandera multicolor que recoja el espíritu maravillosamente diverso e inclusivo del creador, la dignidad y derechos de toda su creación?

¿Cómo no ver a Jesús en una marcha del 8M con un distintivo morado?

¿Cómo no ver a Jesús brutalmente detenido por el ICE de Trump? y ¿cómo no verlo también en la gente que pacíficamente armados con teléfonos móviles, silbatos y pancartas piden el final de este horror y cuidan de su comunidad?

¿Cómo escuchar la voz de Dios en pastores que se desconectan del mundo por completo y repiten las mismas palabras de manual, con tonos, tiempos y melodías de base escrupulosamente preparadas y medidas en una suerte de iglesia contemporánea, en la cual se identifican las mismas nocivas dinámicas de siempre?

Quizás tienen razón, el término progresista no es adecuado, se queda corto el concepto, debemos buscar una palabra más contundente. abbanza sí o sí incluye “progresista” en su visión, misión y valores. No puede ser de otra manera, sería un sin sentido que no estuviera.

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